TRES DE DAMAS

Camino a una de mis citas tuve que realizar una larga sala de espera, la asistente que me recibió comenzó a platicar con una chica que acababa de llegar, de pronto, a la mitad de su charla, la asistente rompió en llanto, repetía que no sabía qué hacer y que le aconsejaban evadir su pena cada vez que su hija le daba un beso. Un fuerte sollozo se expandió por la sala (vacía excepto por mí)  y su tortura era tan palpable que no pude evitar reflejarme en sus quejas. Los amores no correspondidos suelen darnos dolores de aversión a todo lo que no somos.

      Horas después fui a comprar algunos menesteres y mientras conseguían cambio, vi pasar a una joven con los ojos rojos recién enjugados, me miró sin verme y continuó su camino con desanimo. ¿Qué de plano estába tan jodido el mundo? -pensé-.

     Rumbo al estacionamiento, pasé por un restaurante lujoso, a primera vista distinguí un par de mujeres platicando, dos mesas después, otra, comía sola.  – ¿Está sola? – dudé –
Sí, no había otro servicio en la mesa, su rostro lleno de indiferencia miraba directo al plato.

     Hice una pausa en mi marcha, la cual noté hasta que mi reflejo en las ventanas me confundió. Tampoco había alguien que me acompañara, ni tenía destrozos de corazón que me exprimieran los ojos, como muchas de mis buenas amigas que andaban por ahí resolviendo sus pasos sin ayuda, todo se veía bien, tan bien que me dio culpa mi propio ánimo.

     No ahondare en la inmensidad de situaciones que se presentan a las mujeres por ser mujeres, ni reafirmaré su heroica labor diaria o su loable recuperación ante obstáculos lamentables.
     Simplemente resumiré diciendo que una mujer no tiene por qué estar triste, ni por amor, ni por soledad, ni siquiera por tropiezos materiales. Lo tienen todo por dentro, son el ser que gesta de virtudes al mundo y el que construye a los más admirables hombres, tanto para sí, como para otras mujeres.

Un comentario en “TRES DE DAMAS

  1. RARA VEZ LAS MUJERES NOS DAMOS EL VALOR QUE TENEMOS, NUESTRO PLATILLO, SERVIDO EN EL COMEDOR DE LA VIDA A VECES ES UN POCO FUERTE PERO CASI SIEMPRE LLEGAMOS AL POSTRE….

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